
Cuando nos compramos nuestro primer piso, con veintimuypocos años, a mí, que ya me entusiasmaba la decoración, me pareció una oportunidad increíble para poner en práctica todas las ideas que había ido viendo en las revistas de decoración. Hasta entonces mi madre me dejaba decorar a mi gusto mi habitación, pero de repente tenía...¡¡un piso entero!!...para dar rienda suelta a todas las fantasías decorativas que tenía en la cabeza.