Cuando me puse a preparar lo que iba a llevar al Mercado del
Abuelo, tuve claro que una de las cosas serían candelabros.
Me encantan y me parece que en estas fechas de frío, de días cortos, con tantas
horas sin luz natural (a pesar de los continuos cambios horarios a los que nos
someten) las velas aportan un toque muy hogareño y muy acogedor a nuestras
habitaciones.
