domingo, 13 de septiembre de 2015

Taburete con las patas de hierro.


Una de las primeras cosas que restauré, cuando empecé a formarme, fue un taburete pequeñito de madera con tres patas que compré en Reto para aprender. Me encantó cómo quedó y lo coloqué delante de la chimenea en la casa del pueblo, para que se sentase quien quisiera manipular la lumbre (en mi familia todo el mundo es muy aficionado a colocar-ladear-mover-volver a colocar los troncos en la chimenea). Después de un tiempo al taburete, que era un poco enclenque, se le partió una de las patas y fue a parar a su lugar natural: la lumbre.


Banca del abuelo Pepe

Después compré otra banqueta también de madera para el mismo fin y le volvió a pasar lo mismo, aunque éste sí lo estoy arreglando, ya os lo enseñaré más adelante.

Cansada de que todos acaben de la misma manera (la única que resiste estoicamente es la banca del abuelo Pepe) compré, también en Reto, esta banqueta-reposapiés que os enseño hoy y que tiene la estructura de hierro. ¡¡Creo que con éste no podrán, xD!!.

El arreglo pasaba por pintar la estructura de hierro y cambiar el tapizado. Aunque la verdad es que tenía unas manchas un poco "sospechosas" jaja y le cambié todo el asiento, tanto la espuma como el tapizado.


En la estructura me hubiera gustado muchísimo hacer un oxidado real, pero creo que todavía no sé lo suficiente y mejor esperar la oportunidad de hacer un curso sobre metales antes de lanzarme por mi cuenta y no saber luego modificarlo, corregirlo, etc.

Asi es que he "pintado" el oxidado, que ya lo he hecho más veces y me encanta el efecto. Además es una técnica muy alegre de aplicar, porque se hace todo mientras las distintas pinturas están húmedas y puedes dar rienda suelta a la creatividad.
Primero apliqué imprimación multiusos negra a todo el metal. Esta imprimación no sólo hace que la pintura después agarre perfectamente sino que tiene un componente antióxido, parecido al minio, para evitar que se deteriore el metal con el tiempo.
Después se aplican pequeñas cantidades de pintura de colores amarillo, naranja, caldera, rojo y con un trapo húmedo se van dando golpecitos para que la pintura se mezcle sin embarrarse los colores. Por último pequeños toques de color turquesa y éste es el resultado.

La tapicé con un resto de tela de tapicería que tenía de otro trabajo y con la espuma y la tela del pretapizado también nueva.









Ha quedado así de bonita.

Ya se ha usado como banqueta, reposapiés, mesita auxiliar... parece que va a dar mucho juego, eso es lo mejor que le puede pasar a un trasto recuperado, ¿verdad?.

Espero que os guste.

Besos.


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